Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 16 de enero de 2017

La historia no siempre ocurre así

Nos relacionamos en horizontal, nos desplazamos en horizontal y, en general,  las imágenes (tanto móviles como fijas) nos narran historias tal como las vivimos: en horizontal.

(c) Boris Savelev

Pero cuando la historia se sucede en vertical como nos muestra un maestro de la fotografía vertical como Boris Savelev, se entabla otra historia.


(c) Boris Savelev

De esa manera, comenzamos a desplazarnos sigilosamente entre líneas repentinamente cortadas, recorridos inverosímiles, texturas irregulares y colores mínimos.


(c) Boris Savelev

La compleja relación entre fotografía y verticalidad nos lleva al interior de una imagen como si se tratara de un reducto propio, nuevo,  poco explorado del lenguaje visual.


(c) Boris Savelev

Y en esa dinámica interna, la mirada de autor cobra otra dimensión, más imaginada, más ficcional.


(c) Boris Savelev


La verticalidad, de alguna manera, nos introduce en una historia no contada en su totalidad y en ese “riesgo provocado” se encuentra mucho del misterio de una buena fotografía.


(c) Boris Savelev


Quizás, allí, en ese mundo, radica el magnetismo de ciertas imágenes que no podrían ni quieren relacionarse en horizontal:  en el mundo que normalmente vivimos.

Hasta pronto!



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miércoles, 11 de enero de 2017

Fotógrafo explorador, viajero, turista



Me gusta mucho cuando algún libro interesante llega a tu vida en el momento adecuado. Algo de ello me pasó hace poco con un clásico de Marc Augé: El viaje imposible. El turismo y sus imágenes. Un libro que habla, en general, sobre la programación industrializada de los viajes, el turismo estereotipado, los exploradores sin mapas, el turista consumidor y, un largo etc.

(c) Martin Parr

Pero lo más interesante, es que me estimuló a reflexionar sobre el comportamiento del fotógrafo urbano contemporáneo cuando visita una nueva ciudad.
En ese sentido, los fotógrafos no somos extraterrestres que vivimos ajenos a ese turismo estereotipado. Todo lo contrario, estamos inmersos en él y, a lo sumo, algunos enfilan sus cámaras hacia la lectura visual de ese fenómeno como hace Martin Parr.


(c) Martin Parr

No obstante, la mayoría, nos comportamos como simples fotógrafos turistas aunque nos gustaría ser un poco exploradores o,  por lo menos, viajeros.
Pero hablemos un poco sobre este rollo de fotógrafos exploradores, viajeros y turistas que tanto me interesa hablar aqui.
Siguiendo la lógica de Augé, un fotógrafo urbano explorador se interesa por lo nuevo. Intenta descubrir mientras deambula libremente, sin prejuicios por los espacios públicos. No tiene imágenes previas y le encanta enfrentarse a realidades desconocidas. Aunque la esencia se debe mantener, normalmente esta expectativa fotográfica es una utopía, un ideal en el mundo contemporáneo con tanto tsunami visual.

(c) Martin Parr


Por eso, nos tenemos que contentar con la idea del fotógrafo urbano viajero a quien ya no le atrae lo desconocido o lo inexplorado. Sino que tiene una imagen de lo que se va a encontrar. Ya posee una idea, ha construido una imagen y vive su viaje en un futuro anticipado.
Sin embargo, casi todos estamos insertos en el tópico de: el fotógrafo urbano turístico quien viaja entre dos imágenes. Con la imagen que le han presentado que le anticipa los espacios públicos a los que se traslada. Y las imágenes que tomará para contar ese mismo lugar.


(c) Mark Cohen

 Y aquí me quiero parar un rato:  en general, el turista no llegará a ver tan bien los lugares como los puede ver un local. En este sentido, nadie observará mejor la ciudad que un fotógrafo local. Por eso, el valor de lo cotidiano tiene mucha importancia en la fotografía urbana contemporánea. O por lo menos, un camino fértil a seguir.

 Hasta pronto!


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lunes, 9 de enero de 2017

Nuevos escenarios, nuevas realidades


Las recientes fiestas,  días de breves viajes, vacaciones, amigos y familia, me ayudaron a reflexionar sobre un tema que me ronda por la cabeza desde hace un tiempo: y trata sobre el imaginario que los fotógrafos urbanos contemporáneos construyen de sus ciudades.
Me he tomado algo de ese tiempo festivo para observar que, en este tsunami visual en que vivimos, muchos entusiastas de este tipo de fotografía, van siempre a los mismos lugares, a los mismos escenarios. No buscan realidades nuevas.
En ese sentido se va construyendo un imaginario ficcional, “un espejismo preconcebido” de esa ciudad que no se entiende verla de otra manera. Tomemos el ejemplo de Barcelona y Madrid.

Paseo Marítimo, Barcelona (c) Vladimir Virgus

Parece que Barcelona es Barcelona si haces fotografías en La Rambla, en la Boquería, en la Barceloneta o en el Passeig de Gracia. 

Passeig de Gracia, Barcelona (c) Marcelo Caballero


Madrid no será Madrid si no haces imágenes en La Gran Vía o en la Puerta del Sol.

la clásica fotografía de Francesc Catalá Roca sobre el escenario actual de la Gran Vía, Madrid (c) Kamal Bagirli

Realmente estoy muy cansado de ver lo mismo de siempre en los mismos lugares, escenarios que se ayudaron a construir, de alguna manera, a partir de los años ’50 del siglo pasado de la mano de grandes fotógrafos como Francesc Catalá Roca y sus amigos generacionales.


La Rambla, Barcelona 1957  (c) Leopoldo Pomés

Mucho tiene que ver que,  esos escenarios que utilizamos muy a menudo la mayoría de nosotros para fotografíar, van de la mano del atractivo turístico que ayudó a solidificar este tipo de discurso fotográfico.
Creo que uno de los grandes desafíos de las nuevas generaciones de fotógrafos urbanos es salir de ese círculo vicioso y progresar por otras latitudes urbanas: ir a la periferia, recorrer otros escenarios que muestren otras realidades.
El fotógrafo urbano contemporáneo tiene  que salir sin ideas preconcebidas y dejarse llevar por lo que se aparece ante él,  “sin espejismos preconcebidos” que te lleven siempre a los mismos lugares y no te ayudan a "descubrir": un verbo que es la esencia del deambular urbano.

 Hasta pronto!



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