Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un apuro lento por La Habana


Hay pocas ciudades que me hayan sorprendido tanto como La Habana. Fue como soñar despierto hacia el pasado de mi infancia cultural. Hacía muchos años que quería visitarla y durante todo ese tiempo, me fui nutriendo de mucha imaginería visual, de muchos grandes fotógrafos que la captaron en diferentes momentos cruciales. Me construí una ciudad a través de los ojos ajenos. Sin embargo me faltaba descubrir el corazón y eso se logra estando allí, conviviendo con su gente, deambulado sin cesar por sus agrietadas calles, por sus olores, por su cotidianeidad. Y a disfrutarla con una cámara, que de eso se trata.


(c) Marcelo Caballero. La Habana 2017

Ya llevo dos viajes en la maleta, realizados entre el 2016 y este año; y ya les puedo asegurar que una pequeña puerta del corazón habanero se me ha entreabierto y lo titulo Un apuro lento, un proyecto que me hace ilusión y que me invita a seguir visitándola.
Y es que en La Habana el tiempo avanza detenido, o no avanza. – señala el escritor cubano Abilio Estévez en su libro InventarioSecreto de La Habana –  Somos quizás nosotros quienes intentamos deslizarnos por un inexorable muro de tiempo estancado. La inmovilidad ha sido nuestra única movilidad”
Me gustaría compartir con ustedes un video con una pequeña selección de este proyecto.


UN APURO LENTO from Marcelo Caballero on Vimeo.


Muchas gracias y hasta pronto!



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lunes, 18 de septiembre de 2017

Un elegante divague por la mínima expresión del rojo


A los que nos gusta el color, sabemos perfectamente la expresividad que conlleva. Por ejemplo, un color cálido como el rojo:  atrae alegría, vitalidad, movimiento, acción. Pero también expansión. Y en fotografía o pintura, la expansión de un rojo en su mínima expresividad es como un “iniciarse” en una nueva lectura de una imagen, un punto de inflexión hacia otros mundos.
Ese minúsculo punto, en especial, no distrae. Todo lo contrario, te lleva hacia el corazón mismo de la imagen y allí encuentras otros simbolismos, mucho más atractivos a la imaginación que a  la primera impresión.


(c) Jens Olof Lasthein

El rojo actúa meramente como un canalizador, por ejemplo,  en una triangulación de rojos mínimos, para expandir una historia visual. Y unas palabras “imaginadas” acechan al observador como preguntas sin respuestas. Sólo se trata de lenguaje fotográfico puro.


(c) Boris Savelev

O esa primera impresión de rojo mínimo casi imperceptible te lleva a desgranar ese monocromático paisaje urbano de colores fríos. Y te haces preguntas sobre el melancólico paisaje que no es tanto, gracias a la existencia de esa minúscula presencia de calidez.


(c) José Manuel Navia

A veces, la culminación de la mínima expresividad del rojo, puede ser el comienzo de una riqueza de sombras que enmascaran sugerentes y ambiguas historias imaginadas. Una lectura oculta  como si “la mirada del rojo” te redireccionara hacia fuera del encuadre. En ese contexto, me complace, gracias a la libertad que me da la escritura, comparar ese rojo con las miradas perdidas de los cuadros de Edward Hopper. Y en ese contexto, el rojo mínimo no me expresa vitalidad, sino una incipiente soledad.


(c) Harry Gruyaert

Hasta pronto!



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viernes, 15 de septiembre de 2017

Imágenes que no se lean con demasiada facilidad


No me canso de repetir (o de escribir) que siempre debemos explorar nuevas variantes de composición, para no repetirnos siempre en lo mismo. Para no aburguesarnos. Y así darle vitalidad a tu pulsación interna, al fin de cuentas;  y así refrescar soluciones para resolver los problemas visuales que acarrea hacer una imagen, ni más ni menos. Allí está la razón de la existencia del lenguaje fotográfico.
En ese contexto, me gustaría poner como ejemplo el trabajo de Jens Olof Lasthein, que apostó por el formato panorámico para poder expresar sus obsesiones, su forma de entender el entorno a través de la fotografía.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

Hace unos días visité la librería del Visa Pour l’image y me encontré con un antiguo libro de Lasthein: Moments in Between (2000) y me maravillé con sus escenas panorámicas callejeras realizadas en diferentes pueblos y ciudades durante el conflicto de los Balcanes.
Al igual que Alex Webb, Lasthein documenta el paisaje urbano en lugares de tensión social más allá de estar en el frente de la guerra. Y como un antropólogo visual recorre distintos espacios públicos de retaguardia con una cámara de formato panorámico, idónea para realzar su forma de composición. Y allí está su gran acierto, su gran potencia visual que le otorga frescura al documento.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

“La elección del formato – señala Lasthein a Lens Culture – también tiene que ver con la posibilidad de combinar varios elementos contradictorios en un cuadro. Tiene que ver también con la credibilidad; después de todo, la vida no es simple. Así que no quiero que mis imágenes se lean con demasiada facilidad”.


(c) Jens Olof Lasthein. Azerbaijan 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

Este año, publicó su cuarto trabajo, Meanwhile Across the Mountain.Pictures from the Caucasus. Un libro que condensa 6 años de trabajo en 90 imágenes panorámicas sobre su visión de la vida cotidiana en estados de Europa del Este como Ossetia, Daguestán y Chechenia. Una maravilla de trabajo que continúa con ese sentido de “lectura visual no tan fácil” que propone el autor.


(c) Jens Olof Lasthein. Chechenia 2011. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

La visión del autor se muestra vital en el amplio horizonte indisciplinado de elementos que propone el formato panorámico. Y realmente tengo la sensación de estar dentro de esas imágenes y todo ello me conmueve.


(c) Jens Olof Lasthein. Karabakh 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)


“No sufro la ilusión de que mi historia es la única y verdadera historia – señala el fotógrafo sueco a British Journal of Photography – Un factor importante para juzgar la calidad de la fotografía documental es la honestidad”.



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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Bajo la estela de Winogrand


Garry Winogrand no sólo ha dejado un legado magnífico de imágenes. Prueba de ello es el voluminoso catálogo de su exposición itinerante que recaló en Madrid (Fundación Mapfre) en el 2015. También ha dejado una impronta profunda en la fotografía de calle contemporánea y pongo como ejemplo, en este post, el trabajo de Jun Abe.


(c) Jun Abe. De su libro Citizens 1979 - 1983

En el 2011 había escrito una nota  sobre este fotógrafo japonés nacido en Osaka; y especialmente sobre su premiado Citizens 1979 – 1983 (Vacuum Press, 2009). Al igual que las imágenes de Winogrand; las de Jun Abe son engañosamente simples y cuestionan la misma esencia de la fotografía. 


(c) Jun Abe. De su libro Citizens 1979 - 1983

Abe al igual que Winogrand nos introducen es situaciones extrañas que son parte inherente de nuestra realidad cotidiana.


(c) Jun Abe. De su libro Citizens 1979 - 1983

Hacía un tiempo que había perdido los rastros de este gran fotógrafo de calle japonés. Actualmente imparte clases de fotografía en Visual Arts Osaka y ha publicado varios libros, a través de Vacumm Press, de sus numerosos vagabundeos por grandes ciudades.

Como por ejemplo, Manila (2011)


(c) Jun Abe. De su libro Manila


O New York (2017) 


(c) Jun Abe. De su libro Nueva York

O las realizadas en la ciudad portuaria surcoreana de Busan (2014)


(c) Jun Abe. De su libro Busan

Hasta pronto!


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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Lo que duran 5 pintas de Guiness


Siempre que se habla de proyectos fotográficos, pensamos en tiempos a largo plazo, de ir despacio, de reflexionar, de saber editar. Un proyecto “no se puede hacer de un día para el otro” es el consejo previsible de los sabios de siempre. 
Sin embargo, hay algunos, unos pocos,  que se hacen lo que se tarda en “tomar unas 5 pintas de Guiness” como el que realizó Krass Clement en una sola noche en un pequeño pub en Drum, Irlanda.

Portada original del libro (1996). hoy en día muy dificil de conseguir y cara. Aunque Errata Editions (2012) ha publicado una nueva versión al alcance de bolsillos medios.

Drum con el tiempo se convirtió en uno de los más importantes proyectos documentales de los últimos años. Rara vez se logra una coherencia y narración visual tan potente y contundente en un proyecto realizado en tan poco tiempo.


(c) Krass Clement. Drum, 1996

Drum, a través de sus imágenes, muestra un pueblo irlandés desde la oscuridad, en el final de una jornada laboral y con el epicentro en un pub con un protagonista excluyente: un anciano sentado solo con su bebida. El proyecto constituye una reflexión sombría sobre la alienación y la soledad en los pequeños pueblos. Un trabajo imperdible para cualquier entusiasta de la fotografía documental.

(c) Krass Clement. Drum, 1996

(c) Krass Clement. Drum, 1996

Otro proyecto que también se fraguó en lo que se tarda “ en tomar 3 cañas de cervezas” es el de Gonzalo Juanes con su “Calle Serrano” de Madrid. Un maravilloso y potente documento visual que retrata como nadie, la vida urbana de las clases altas madrileñas en la famosa  calle madrileña durante el franquismo. Y fue realizado en escasas 3 horas, sentado en una terraza, a la hora del vermú, un domingo de 1965.


(c) Gonzalo Juanes. Calle Serrano, 1965


El azar no debe conquistar la imagen, debe quedar siempre a la voluntad del fotógrafo, como autor. Éste debe ser el único dueño, sus decisiones deben responder a esa reflexión” señalaba Juanes. Quizás en esa voluntad de autor está la clave de un proyecto bien encaminado, más allá del tiempo.

hasta pronto!


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lunes, 4 de septiembre de 2017

Perdidos en sus pensamientos


 “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es porque no te has acercado lo suficienteRobert Capa

La famosa frase atribuida a Capa recuerda, en mi opinión, cuál es el posicionamiento más adecuado que debes utilizar para recrear una imagen con tu cámara y así transmitir lo que deseas. Y allí, ya tenemos un problema. Ya que debemos resolver esa entelequia visual preguntándonos: ¿cómo deseamos representar una fotografía a través del rectángulo de la cámara?
Eso mismo se preguntó Harry Callahan a mediados de los ’60 del siglo pasado. Este maestro de la fotografía, educado en el corazón de la New Bauhaus de Chicago, necesitaba una renovación compositiva en sus fotografías de calle. De alguna manera, ese estímulo lo encontró, fascinado por la energía aleatoria que desprendían las fotografías urbanas de Garry Winogrand.
Sin embargo, Callahan se renovó totalmente cuando se encontró con el trabajo de Balthus, principalmente por la sensación de casualidad y aleatoriedad que transmitiía un cuadro en especial: The Street.

(c) Balthus. The Street, 1933


Le gustaba ese cuadro a Callahan porque no tenía interés en enfrentar “de cerca” a la gente en la calle.  Bastaba sentir en ellos una sensación de soledad parecida a la suya. Su interés por las personas "perdidas en sus pensamientos" provino de la apreciación de Callahan de la ciudad como un lugar de privacidad y ensueño. Y en eso estaba cuando se encontró con ese cuadro de Balthus que dio con la tecla.


(c) Harry Callahan. Providence, 1968

Los peatones de Balthus comparten con la proximidad física, la distancia emocional y la auto absorción individual de Callahan. El orden clásico subyacente de la pintura de Balthus también es paralelo a la búsqueda de Callahan de la estructura geométrica en el flujo de la aleatoriedad y el desorden.

(c) Harry Callahan. Portugal, 1982

La desconfianza de Callahan hacia el sentimiento y la anécdota significaba que sus imágenes serían historias frescas y no dramáticas del devenir constante de la ciudad. Técnicamente comenzó a usar, con más asiduidad,  gran angulares con distancias focales más cortas (de 28 a 24 mm.) y ello le ayudó a “dar un paso atrás” para lograr esa atmósfera urbana como suspendida en el tiempo.


(c) Harry Callahan. Egypto, 1978

  
Lo de Callahan es ejemplificador porque hay que intentar renovarse constantemente en la composición, hay que tener la mente siempre abierta a otras disciplinas artísticas y, principalmente hay que saber elegir la distancia idónea de proximidad a la escena y así reflejar lo que cada uno tiene adentro. Y no hablo sólo de fotografías, hablo de narraciones visuales encaminadas al proyecto.
En ese sentido, la frase de Capa cobra sentido.



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sábado, 5 de agosto de 2017

Marrakech / Essaouira 2017




Recientemente, junto con este gran grupo de participantes, estuvimos dándole vida a un nuevo taller intensivo de fotografía en Marrakech y también en Essaouira. Me gustaría aclarar que es el cuarto taller en los últimos 4 años.


Sin título
Essaouira (c) Marcelo Caballero

Dentro del cronograma de las actividades, se realizó una revisión de portfolios para monitorearlos de forma idónea durante el transcurso del taller; una charla teórica que giró en torno a la composición y narrativa visual;  prácticas intensivas en ambas ciudades; e incluyó un visionado parcial  y el visionado general con los comentarios finales.
El resultado ha sido muy satisfactorio tanto en lo fotográfico como en lo humano. Y podrán ver algo de todo ello, en el siguiente video con una selección final de imágenes de los participantes. Y espero que lo disfruten...

Marrakech Essaouira julio 2017 from Marcelo Caballero on Vimeo.

Hasta pronto!


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miércoles, 12 de julio de 2017

Carretera salvaje


Siempre consideré el “viajar por una carretera” como algo vital, iniciático que tiene que ver con la historia de la gente que la recorre no con el trayecto en sí. 


(c) Robert Frank. U.S. Number 61, Texas. 1955

A muchos nos pasa…..En mi caso, me crié con ese gran discurso emanado de las fauces creativas literarias de Jack Kerouac y su “En el camino”. Y de toda esa “big generation” americana que reformuló la metáfora visual del viajar por una carretera.


(c) Garry Winogrand. Utah, 1964

Y como todos sabemos, la fotografía y el cine convirtieron la carretera en un gran fondo visual de historias que se cruzan, se entrelazan,  de mucha vida y también de muerte.
Ayer, volví a ver una película de carretera (road movie) que siempre me fascinó y me parece que no envejeció en su tratamiento de planos, color, luz. Mejor dicho, cuanto más pasa el tiempo, la peli se encuentra mejor, llena de vitalidad. Me refiero a Wilt at Heart (1990) dirigida por David Lynch y que lleva el sello fotográfico de Frederick Elmes.
No deseo adentrarme en la historia, harto conocida por muchos fans de Lynch y en Internet pueden encontrar infinidad de webs con mucha información. Lo que me sigue impactando y mucho, es como trabaja Elmes: una fotografía con mucho juego de planos, en especial picados, contrapicados.

Fotograma del film Wild at Heart

 Una estética y un simbolismo con mucho "color Hopper" en varias escenas.

Fotograma del film Wild at Heart

Y también me agrada como abre plano en muchas escenas y como potencia el rojo en los encuadres carreteros, otorgando a la escena, un plus de potencia visual.

Fotograma del film Wild at Heart

Por último, me gustaría compartir con ustedes, un video que reúne secuencias de los films que participó, este gran fotógrafo cinematográfico como es Elmes.

Frederick Elmes, A.S.C from Todd Sandler on Vimeo.


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viernes, 7 de julio de 2017

Taller de fotografía en Cuba

Sin título


El pasado junio estuve impartiendo un nuevo taller de fotografía documental en Cuba y realmente ha sido muy gratificante tanto en lo personal como en el grupal;  me refiero al buen desenvolvimiento del taller.
En esta ocasión me acompañaron dos buenos fotógrafos como son Joan Dalmau y Eugènia Cros. Por ello, me gustaría compartir con vosotros, una selección de fotografías realizadas por estos dos autores más una selección de mis fotos.
Espero que lo disfruten. La música pertenece al gran pianista cubano Roberto Fonseca que con sus fraseos y armonías le han dado una atmósfera adecuada a estas fotografías de Cuba post - Fidel Castro.



Gracias!



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lunes, 3 de julio de 2017

Campos de color

Considero el arte como una aventura que nos sustrae a un mundo desconocido. Solo aquellos que por libre voluntad hacen frente a esta aventurada empresa pueden explorar dicho mundo”  Rothko.


(c) Mark Rothko

Aún me sigue conmoviendo y sigue siendo una fuente de inspiración el “color field” (campos de color) de las pinturas de Mark Rothko. Esta forma de trabajar del pintor en “campos de color” te lleva a la emoción más que a la acción, a la fluidez más que al inmovilismo, a lo interno más que a lo externo.



(c) Mark Rothko

Y lo más importante, te redirige a la vitalidad. . En mi caso, a la vitalidad emocional de las calles, llevadas por el color. Algo de todo ello, se encuentra en mi proyecto aún en curso de Colores Humanos.


Sin título
del proyecto Colores Humanos (c) Marcelo Caballero


La tensión cromática en esos campos de color, el potencial expresivo del color independiente de las formas o líneas, sigue siendo una inspiración útil y significativa para muchos fotógrafos.


(c) Costa Manos


Y además “ esas superficies intactas de color”  me redirigen, como una variante,  hacia la idea visual de la mínima expresión de color: limpio, intacto, con una profunda simbiosis en lo emocional.


(c) Manuel Ibañez


hasta pronto!



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miércoles, 28 de junio de 2017

Ritmo colorista


(c) María Plotnikova

Una de las situaciones más complejas con las que se puede encontrar un fotógrafo,  al deambular por una ciudad con una cámara, son los ritmos visuales a través del color.
Estos ritmos en el color no son lo más importante de la instantánea, pero subrayan, condicionan, ciertos ritmos visuales con la alternancia de tonos o colores primarios y secundarios.

(c) Costa Manos

Ese “ritmo colorista” nada tiene que ver la búsqueda de líneas y perspectivas. Es otro plano de abstracción al encuentro de una posible fotografía. Ese ritmo crea secuencias alternas de color que dan melodía a esas líneas, y enfatizan aún más las profundidades de campo a esas perspectivas.


(c) Georgui Pinkhassov

A veces ese ritmo puede mimetizarse en los fondos, sin embargo no todo depende de ello. Como en cualquier ritmo, el color actúa como una nota perturbadora y ello condiciona lo que selecciono en el encuadre. El ritmo colorista tiene su propia cadencia y es lo más difícil de entender en la fotografía porque no existe un patrón definido. Cada fotógrafo tiene su propio ritmo interior, y en ese contexto, la ciudad le brinda alternancia de ritmos coloristas como si se tratara de improvisaciones que cambian en cada momento.


Viñales, Cuba (c) Marcelo Caballero


Quizás en esas improvisaciones que semejan a "sin ritmos melodiosos" como todo lo que ocurre en las calles, la luz sobresale como la gran nota, singular de la composición.



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lunes, 26 de junio de 2017

Archivos banales

(c) Joel Meyerowitz

En los albores de la década del ’60 del siglo pasado, la fotografía de calle entró en la madurez con autores como Lee Friedlander, Joel Meyerowitz, Garry Winogrand y coincidió con los pensamientos filosóficos de esa revolucionaria década y también con la evolución del arte pop.


(c) Garry Winogrand

En sintonía con la idea de documentar lo que pasaba en las calles de las grandes ciudades (cada vez más superpobladas y cosmopolitas), el filósofo Michel Foucault comenzó a utilizar la palabra “archivo” no como un lugar estático donde guardar objetos o saberes. Todo lo contrario. El “archivo” que proponía el filósofo francés debía ser entendido como el juego dinámico de las reglas de una cultura puesto en marcha para estudiar sistemáticamente sus restos, sus detalles y especificaciones.
Esa idea fue documentada por Ed Ruscha quien analizó el paisaje urbano de Los Angeles y publicó en 1966 Every Building on the Sunset Strip.




Este proyecto muestra la estereotipada y banal arquitectura de la ciudad sin presencia humana. Y la idea no fue describir los edificios, sino organizar su secuencia para conferir la sensación de desplazamiento.



El libro semeja un acordeón y muestra dos series correspondientes a cada lado de la calle y aparecen contrapuestas e invertidas. Para ello, montó una cámara Nikon accionada por motor en la plataforma de una camioneta y condujo lentamente a lo largo de la avenida mientras la cámara se accionaba automáticamente en espacios regulares. De alguna manera, este pionero trabajo se adelantó al Google Maps, la idea actual del “archivo” que proponía Foucault en los sesenta.





Este concepto de “archivo” sirvió y sirve para adentrarse en los espacios más banales y en los aspectos más triviales de nuestras sociedad como lo viene demostrando muchos proyectos fotográficos  realizados a lo largo de los últimos 50 años.  Y sigue siendo una tendencia en la actual revolución digital caracterizada por el protagonismo de Internet, las redes sociales y la telefonía móvil. Joan Fontcuberta nos habla en detalle sobre todo ello en su último libro, La Furia de las imágenes. Notas sobre la postfotografía.

hasta pronto!



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viernes, 23 de junio de 2017

Los fondos de Yulier P


Cuando deambulo por una ciudad cualquiera con una cámara, pienso en el color, en la luz y sobre todo en los fondos. Una parte importante de esos fondos lo constituyen las paredes que hablan (o visualizan) aspectos de su gente, sus gustos, sus tradiciones, sus sueños. Y también sus decadencias, sus temores, sus tragedias. Los fondos representan un grito, un documento urbano que complementa la estética buscada en la composición callejera a color.


Paseo de Martí (Prado), La Habana (c) Marcelo Caballero

Hace poco estuve recorriendo las calles de La Habana, una ciudad que me cautiva por su capacidad de supervivencia arquitectónica (en un sentido nada romántico con perdón de Alejo Carpentier y sus columnas) como si se tratara de una digna anciana que presume de la gran belleza que tuvo en su juventud.


Centro Habana, La Habana (c) Marcelo Caballero

Así,  en la búsqueda de fondos,  donde la mayoría de los carteles y murales están dedicados a eslóganes políticos o figuras de la revolución, me encontré con unos personajes fantasmales, angustiados que firma un artista callejero llamado Yulier P.


Habana Vieja, La Habana (c) Marcelo Caballero

Según lo que me cuentan los vecinos, hace unos tres o cuatro años que aparecieron en las paredes de una ciudad casi sin casi arte callejero independiente. Estos seres fantasmagóricos que se mueven entre la parodia, la burla y la crítica social me parecieron unos fondos idóneos que vaticinan de una manera artística algo de los cambios que se avecinan.


El Malecón, La Habana (c) Marcelo Caballero


En ese contexto,  los fondos de Yulier P., cobran una gran significancia simbólica entre tantos murales políticos de corte revolucionario. Y lo más interesante, parece que a la gente le gusta esa disidencia artística.



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