Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 29 de abril de 2013

Lo público y privado en Mark Cohen



A principios de los ’80 del siglo pasado, el cineasta Michael Engler realizó documentales para la televisión alemana que mostraban el trabajo de algunos de los grandes fotógrafos documentales americanos de ese entonces.
Y así nació la serie Fotografía Contemporánea en América que incluye capítulos dedicados  a Harry Callahan, Mark Cohen, Robert Frank, Joel Meyerowitz, Sthepen Shore, Garry Winogrand, Duane Michals, Ralph Gibson entre otros.
De todos ellos, me interesó el reportaje que el cineasta alemán le realizó a Mark Cohen porque toca un tema de mucha actualidad y produce grandes controversias: el derecho a la privacidad.

De su libro Grimm Street © Mark Cohen

 Realizado en 1982, el video cobra una notoria actualidad por  la forma en que el fotógrafo interacciona con la gente en los espacios públicos.


De su libro Grimm Street © Mark Cohen

La comparación con el hoy es inevitable. Hace una semana, Lens, el blog del New York Times publicó una nota titulada Protecting the right to photograph, or not to be photographed  que habla sobre el derecho a la privacidad en los actuales espacios públicos. En esa nota, Nick Turpin (In-Public) señala que en París, los peatones en general no quieren salir en las fotos.  Parece que en Francia , los fotógrafos de calle comienzan a ser vistos como una amenaza.  Y también se habla que las cosas se pondrán difíciles en Gran Bretaña y también en los Estados Unidos. Les recomiendo que lean la nota.

De su libro Grimm Street © Mark Cohen

Por eso, el video de Mark Cohen estimula al debate, a la eterna discusión de lo que es privado o que es público en la calle que, al fin y al cabo,  pertenece a la ciudadanía de cualquier ciudad del mundo.




Hasta el miércoles!

viernes, 26 de abril de 2013

El día que Don Corleone fue burlado por un fotógrafo



Siempre me han gustado las historias, reales o no, que hay detrás de los grandes reportajes fotográficos. Aún tengo en la memoria la de Robert Cappa durante el desembarco en Normandia y los negativos velados;  o la de Josef Koudelka y su clandestinidad durante la Semana de Praga, entre otros.
Hoy vuelvo a Sergio Larraín y me gustaría escenificar en este post,  el día que burló al mismísimo capo de la mafia siciliana.

Calabria,  Italia © Sergio Larraín

Resulta que, en 1959,  el entonces joven fotógrafo chileno y postulante a entrar a Magnum, es mandado por el propio Henri Cartier Bresson a realizar un encargo imposible a Sicilia: un reportaje al temido Giuseppe Genco Russo, considerado por muchos como el jefe de la cosa nostra en la isla.

Palermo, Sicilia, Italia © Sergio Larraín

Russo aún era un desconocido para los grandes medios. Nadie había podido retratarlo Y Larraín viaja a Sicilia con ese alocado propósito.

Castelamare, Sicilia, Italia © Sergio Larraín

Durante tres meses, el fotógrafo recorre la isla y con su Leica va capturando instantes de ese recorrido por pueblos de la isla en busca de lo imposible. 

Funeral. Sicilia © Sergio Larraín


Pasa por la isla Ústica, por Villalba, por Palermo pero nada del Don Corleone. Nadie se atreve a decirle donde vive Russo.

Palermo, Sicilia, Italia © Sergio Larraín

Sin embargo, no pierde la esperanza. Está convencido que por lo menos, una oportunidad tendrá. Y ese día llega, cuando en un bar, un parroquiano le cuenta que Russo vive en un poblado llamado Caltanissetta.

Caltanisetta, Sicilia, Italia © Sergio Larraín

Como si se tratara de una película de cine negro, Larraín se hospeda frente a la casa del mafioso y como un auténtico papparazi, fotografía desde su ventana pero los resultados no lo convencen. No es su estilo, necesita un retrato de él, cerca, que mire al objetivo. Una utopía.

© Sergio Larraín

Larraín, aparte de ser un gran fotógrafo, parece ser un gran actor y logra persuadir al abogado de Russo. Se hace pasar por un inocente turista chileno interesado en ruinas romanas. Y, de esa manera, cae simpático a todo el mundo y pronto entra a la guarida del capo mafioso. Allí,  el padrino lo invita a comer junto a su familia.

© Sergio Larraín

Durante 15 días, lo visita diariamente pero sin sacarle ni una foto. Aún no se atreve. Necesita como un buen fotógrafo, volverse invisible.


© Sergio Larraín

Finalmente, después de un opíparo almuerzo, Larraín entra en acción. Saca su Leica y comienza a realizar bodegones en la casa del capo. Nadie dice nada, es sólo un simpático turista que quiere llevarse un recuerdo a su país piensa Russo y se va a dormir una siesta.
Larraín,  que ya tiene el billete de tren en su bolsillo para volver a Roma al día siguiente, cree que ha llegado su momento. Lo sigue hasta la habitación y comienza a sacarle fotos, mientras el mafioso descansa sentado en un diván.
   
De pronto, los guardaespaldas lo descubren y Russo abre los ojos, sorprendido.
Y así llega el instante imprevisible que hace mágica a esta historia y que Larraín cuenta con lujo de detalles en el despacho de Cartier Bresson en París, un tiempo después:

"¿Por qué usted toma tantas fotos? pregunta el capo mafioso sin dejar de mirar un sólo instante a Larraín.
El fotógrafo sin dudarlo y con total indiferencia responde:
"porque después hay que seleccionar la mejor para mi álbum de los recuerdos". Aunque parezca increíble esta absurda respuesta satisface al capo mafioso que, acto seguido se pone un traje y un sombrero para la siguiente foto.

Giuseppe Russo © Sergio Larraín

Lo demás ya es historia conocida. Larraín viaja a París con 6.000 fotografías y casi 100 imágenes de Russo. Las grandes revistas europeas y americanas publicaron esa primicia en primera plana y ese primer encargo fue la entrada definitiva del fotógrafo a Magnum.


Buen fin de semana a todos!

miércoles, 24 de abril de 2013

Antes de la mística, Londres de Larraín


Solo se consiguen buenas fotos cuando uno hace lo que de verdad le interesa, o sea , escoger uno mismo sus temas” 
Sergio Larraín


Sergio Larraín siempre ha sido uno de mis fotógrafos preferidos.

Cada vez que observo sus imágenes, me quedo largo rato en cada una de ellas y nunca dejo de aprender algo nuevo. 
Siempre fantaseo con la idea que sus fotografías cambian con el paso del tiempo,  que algo internamente se transforma, parece que por eso me atrapan tanto. Quizás todo este divague intelectual,  que hago ahora,  ocurra debido a que Larraín dejó voluntariamente la fotografía en 1970. 
Todas las imágenes que había realizado (y que a mi me gustan  tanto);  para él  ya no significaron más nada: quemó todos sus negativos y,  lo que hoy en día conocemos,  es gracias a Josef Koudelka que había realizado copias de gran parte de su obra.


Sergio Larraín por Jean Mouniq. Londres 1959

Desde entonces hasta su muerte acaecida en el 2012, vivió en la mística, en una permanente meditación en un paraje perdido en Chile.
Hace unos días, me compré London 1958-59 que fue publicado por primera vez en 1998.




Las fotos de este libro de 64 páginas  fueron realizadas mientras Larraín estuvo becado, durante esos años,  por el British Council para estudiar fotografía.

Londres © Sergio Larraín

 Aunque parezca increíble, este trabajo  permaneció "perdido" 40 años en el archivo de Magnum hasta que Agnés Sire -directora de la Fundación de CartierBresson –  se fijó en ellas y quedó impactada.

Londres © Sergio Larraín

Para mi este libro es uno de los mejores trabajos street photography que se han realizado sobre Londres. 


Londres © Sergio Larraín


Londres © Sergio Larraín
 Larraín, de alguna manera, retrató el espíritu de sus calles.

Londres © Sergio Larraín

“La bruma, la soledad, las aceras, los parques o los bares, el poder del dinero. Esta visión de Londres sin embargo tan íntima, no por ello deja de ser significante;"


Londres © Sergio Larraín

"... hay quien ha reconocido en ella a los personajes claves de la literatura inglesa” escribió Agnès Sire en el catálogo de la gran retrospectiva a su obra realizada en el Instituto Valenciano de Arte Moderno en 1999 (Valencia, España).

Londres © Sergio Larraín




lunes, 22 de abril de 2013

Street a la inglesa por un americano


Existen trabajos de street photography que se convierten en verdaderos clásicos y fuente de inspiración para las nuevas generaciones por puro mérito de la fotografía.
Esto sucede por ejemplo con England /Scotland 1960 de Bruce Davidson un libro que tiene que estar en la biblioteca de cualquier fotógrafo que aprecie la buena fotografía.





Publicado por Steidl en el 2006 fue reeditado varias veces en los últimos años.

© Bruce Davidson

El gran mérito de este libro no es sólo su importancia documental. Las imágenes de Davidson, a pesar del paso del tiempo, destilan una gran validez como lenguaje fotográfico en sí mismo.


© Bruce Davidson


 Esta sensación de que las fotografías "no envejecen" tiene que ver con los trepidantes ritmos visuales empleados y en la forma de posicionar los objetos de interés en el encuadre .


© Bruce Davidson

Las fotografías de este libro de casi 200 paginas están ceñidas de una mirada poética increscendo y por ese motivo, se presentan atemporales a pesar que muestra un momento específico y lejano en el tiempo de lugares públicos del Reino Unido.


© Bruce Davidson

Su manera de componer me hace pensar que Davidson disfrutó sin ataduras de esos paseos street por aquella Londres de principios de los ’60 luego de muchos años de estresantes trabajos por las calles de Nueva York. 
Además, me da la sensación que Davidson se tomó unas "vacaciones fotográficas". Sus imágenes lucen relajadas ( turistas, gente en plazas, reflejos, niños jugando, etc) pero no por ello se relaja en lo estrictamente compositivo.


© Bruce Davidson


Por todo ello, este libro me parece muy recomendable y una gran puerta de entrada para todos los que quieran disfrutar del mundo de la street photography.


© Bruce Davidson

viernes, 19 de abril de 2013

Cosas de la fotografía de calle....

Como hoy comienza un nuevo taller de Calle 35 en Barcelona y del que tengo el gran placer de participar en las charlas y en el paseo fotográfico de mañana;  por todos esos motivos,  quiero compartir con ustedes esta película que se emitió en canales de televisión de Nueva York en 1981. Les aseguro que es una verdadera joya. 
En el video también participa Colin Westerbeck con quien Meyerowitz, unos años más tarde, compilaron y publicaron el primer libro dedicado al subgénero documental: Bystander, a history of street photography.



Bueno, los dejo. Pasen un gran fin de semana y nosotros a puro street!!!

PD: si alguien a último momento,  quiere participar de este taller, les dejo la info e inscripción en este enlace

miércoles, 17 de abril de 2013

Escenas mágicas de Julie Blackmon

de su serie Nueva York © Julie Blackmon


Pareciera que el trabajo de Julie Blackmon fuera realizado por un fotógrafo de calle. Utiliza muchas de sus características pero ella no lo es.


de su serie Nueva York © Julie Blackmon


Las fronteras entre la instantánea urbana y el montaje en sus trabajos es difuso, envolvente. Ella misma reconoce que monta las imágenes en la pre y post producción.

de su serie Nueva York © Julie Blackmon

Sin embargo, y a pesar de todo ello, me gusta su equilibrada forma de componer como si todo lo que ocurriera en sus fotografías estuviera sujeta a una frágil tensión de líneas y formas. Eso puede ser un gran estímulo, inspiración y ejemplo para cualquier fotógrafo de calle.


de su serie Nueva York © Julie Blackmon


Otra elemento que me encanta de esta fotógrafa norteamericana  es el juego de capas que propone.


de su serie Nueva York © Julie Blackmon

Una técnica compositiva que busca incluir dentro de la misma imagen distintos planos y lo hace de una manera muy equilibrada con un atractivo ritmo visual de formas y color.


de su serie Nueva York © Julie Blackmon

“Me agrada ir más allá del documental para explorar los elementos fantásticos de nuestra vida cotidiana” señala la fotógrafa que encontró una gran fuente de inspiración en su experiencia de haber nacido en una familia numerosa.


de su serie Nueva York © Julie Blackmon

de su serie Nueva York © Julie Blackmon

Otra fuente de inspiración fueron los pintores flamencos u holandeses del siglo XVII como Jan Steen conocido por sus escenas de familias numerosas en un caos ordenado.

1663. Jan Steen


Esa influencia se puede observar claramente en la publicación de su primer trabajo a color:  Domestic Vacations ( 2008).




Un trabajo realizado con cámaras de formato medio y en donde se pueden apreciar  mágicas escenas domésticas, sutiles colores, y todo en un aparente caos que la fotógrafa sabe equilibrar perfectamente. 

de su serie Domestic Vacations © Julie Blackmon

Hasta el viernes!!

lunes, 15 de abril de 2013

Puntos de fusión de una idea visual


La semana pasada, escribí sobre Jeff Jacobson y sobre su peculiar e inclasificable mirada fotográfica. 
En esta oportunidad, quiero referirme a un libro, el segundo de su producción, que merece la pena observarlo con cierto detenimiento.




Publicado en el 2006, Melting Point es la materialización de 20 años de sus observaciones diáfanas, sin apresuramientos acerca de lo que pasaba a su alrededor .


© Jeff Jacobson

"Melting Point fue el libro más difícil de verbalizar y concretar en una idea específica o tema de los tres que he realizado – señaló el ex fotógrafo de Magnum en una reciente entrevista en PDN -  Por eso digo que fue una idea visual”.


© Jeff Jacobson

De esa manera, el libro nos muestra fotografías contundentes, expresionistas, autónomas cuyo hilo conductor es la fotografía en sí misma.

Una de las páginas de Melting Point

En otras palabras, el gran mérito de  este libro es que no necesita de complementos verbales. Todo es lenguaje fotográfico, tanto por su composición como por su estructura.

© Jeff Jacobson

Por último los dejo con un video, donde el propio Jacobson habla sobre su obra.




Un abrazo y hasta el miércoles!

viernes, 12 de abril de 2013

John Margolies y sus bodegones streets americanos


Hace unos días, conseguí un libro (muy difícil de hallar) del fotógrafo John Margolies que es todo un clásico de la fotografía documental a color y de la cultura de los Estados Unidos.
Me refiero a The End of the Road


Este libro de 94 páginas publicado en 1981 por Penguin Books en colaboración con Hudson River Museum resume el contundente proyecto bodegón street que había realizado el fotógrafo hasta ese momento y que muestra como era el paisaje arquitectónico de los Estados Unidos en la década de los ’70 del siglo pasado.

© John Margolies

Por el libro desfilan signos, artefactos e incluso edificios que van desde lo lúdico a lo excéntrico, de la caricatura a lo psicodélico. 


© John Margolies


Margolies  recorrió de punta a punta la mayoría de las carreteras y rutas de los Estados Unidos para documentar toda esa arquitectura,  hoy en día desaparecida.


© John Margolies

Recordemos que Margolies, junto con William Eggleston, Sthepen Shore, Joel Meyerowitz y otros, fueron parte importante del llamado New AmericanColor,  un movimiento de fotógrafos americanos que explotaron los límites de la fotografía documental a través del uso del color durante esa década. Y fueron pioneros. Sus proyectos eran, en general,  una crítica al “sueño americano”.


© John Margolies

En ese contexto, The End of the Road, fue vital para el desarrollo del color documental como también lo fue Cape Light (1979) de Joel Meyerowitz o la primera exposición a color realizada por William Eggleston en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) en 1976.


© John Margolies

Como este libro de Margolies es muy difícil de conseguir y está descatalogado, la editorial Taschen en el 2010 publicó Roadside América




Esta nueva publicación recoge lo mejor de todo el trabajo realizado por Margoolies durante más de 30 años en  400 fotografías a color que de alguna manera muestra la reconfiguración del consumismo norteamericano



Páginas del nuevo libro publicado por Taschen


Buen fin de semana!